Una buena noche de descanso comienza mucho antes de meterse en la cama.
Crear una rutina de sueño significa establecer una serie de hábitos que se repiten cada noche y ayudan a preparar el cuerpo y la mente para descansar.
¿Por qué es importante tener una rutina?
Nuestro organismo funciona siguiendo patrones. Mantener horarios relativamente constantes puede ayudar a mantener sincronizado nuestro ritmo circadiano.
La clave no está en crear una rutina perfecta, sino en encontrar una que puedas mantener.
Una rutina sencilla de 30 minutos
No necesitas dedicar horas a prepararte para dormir.
Puedes probar algo tan sencillo como:
30 minutos antes: reduce la iluminación y termina las tareas del día.
20 minutos antes: deja el teléfono y otros dispositivos si puedes.
15 minutos antes: realiza una actividad tranquila, como leer.
10 minutos antes: prepara el dormitorio y ajusta la temperatura y la iluminación.
Hora de dormir: acuéstate aproximadamente a la misma hora cada noche.
La importancia de la luz
La iluminación tiene un papel especialmente importante en nuestra relación con el ciclo día-noche.
Por la noche, una iluminación más tenue puede ayudar a crear un ambiente de relajación. Por la mañana, una exposición progresiva a la luz puede facilitar la transición hacia la vigilia.
Convierte la rutina en un hábito
Los primeros días pueden requerir esfuerzo. Con el tiempo, repetir los mismos pasos puede hacer que la rutina resulte más automática.
No intentes cambiarlo todo a la vez. Elige dos hábitos y empieza por ellos.
Crea un ambiente que invite a descansar
Tu dormitorio debería ser un lugar asociado al descanso.
Una iluminación agradable, un ambiente silencioso y una temperatura confortable pueden contribuir a crear mejores condiciones para dormir.
Onara puede formar parte de esta rutina gracias a sus sonidos relajantes, luz regulable y temporizador de sueño.
Haz de tu rutina nocturna un momento para desconectar.

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